El Solsticio de Invierno

Hoy 21 de Diciembre es el Solsticio de Invierno. Hoy se vive el día más corto y la noche más larga del año en el hemisferio norte.

Físicamente la tierra pasa por cuatro estaciones que determinan 4 puntos importantes durante el año: Están los Equinoccios de Primavera y de Otoño, donde sus días y noches tiene la misma duración; y los Solsticios de Invierno y Verano que marcan el día más corto y el día más largo del año, respectivamente.

Ante este evento miles de culturas a través de los años inmortalizaron en rituales y tradiciones los eventos que marcaban un ritmo y ciclo repetitivo en la Tierra. Como herencia celta tenemos la tradicional ceremonia del Yule que tenía una duración de 12 días; y como herencia romana Las Saturnales. Estás tradiciones de tiempo atrás guardaban dentro de sí el mágico y magestuoso símbolo del Solsticio de Invierno, que luego fue adoptado por la tradición cristiana convirtiéndola en la fiesta de Navidad, o el nacimiento del niño Dios.

Para nuestra cultura las fiestas de Navidad representan un tiempo de unión familiar, y tradicionalmente un culto a la religión católica. Sin embargo, el símbolo más profundo que guardan estas tradiciones ha sido olvidado. El día de Navidad o el día del nacimiento del niño Dios, no es más que una fecha aproximada y que en realidad oculta el verdadero origen de esta tradición.

Así que sin importar qué religión o pensamiento se profese, estas épocas nos llaman a conectarnos con un símbolo que se ha manifestado hace miles de años a nivel físico y que ha sido evidente para la humanidad: el recorrido del Sol.

En la antigüedad la pantalla de cine más sofisticada era el cielo cubierto por miles de estrellas. El recorrido aparente del sol alrededor de la tierra marcaba cíclicamente las estaciones del año. Así como el ciclo lunar, los hombres se percataron de estos fénomenos repetitivos que acaparaban la atención.

Para el Solsticio de Invierno el viejo Sol muere para que uno nuevo pueda nacer. Y es este el más puro arquetipo de la Navidad.

Cientos de mitos y leyendas hablan de este viaje del héroe que se caracteriza por tener un lado mortal y otro inmortal, y a través de un viaje lleno de desafíos este héroe es llamado a su gran divinidad. El héroe muere para volver a nacer.

Son tres los puntos en común de estos mitos:

1. La concepción y el nacimiento espiritual:

El ejemplo más conocido es la concepción del niño Jesús: Un ángel desciende y a través del verbo fecundaa la Virgen María.

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Pintura que ilustra a Gautama el Buda emergiendo por el costado de su madre Mayadeví.

 

Buda nace simbólicamente  del costado de su madre al nivel del chakra del corazón.

La madre de Hércules, Alcmena, es engañada por el dios Zeus, esperando después un semidios.

Estas concepciones virginales, y estos nacimientos extraordinarios nos indican la presencia de un ser superior: un ángel enviado por Dios, o un Dios en sí mismo.

Lo primero que podríamos pensar es que jamás podremos realizar actos tan heróicos como los de Hércules o Gilgamesh, o actos milagrosos y compasivos como los de Jesús o Buda; pero el simbolismo oculto acá radica en realidad en nuestra naturaleza humana. Hemos olvidado el verdadero poder que vive oculto dentro de nosotros.

Esta virginidad simboliza el acto de no adulterar algo que proviene de un ser supremo. Adulteramos nuestra potencialidad divina cuando creemos aquella historia de ser instintivos, pecadores, culpables, erróneos, etc (como en realidad nuestra religión nos lo indica). Como hijos del universo, heredamos grandes poderes que residen ya dentro de nosotros, pero que por tradición y repetición inconsciente hemos desechado y desperdiciado.

2. La muerte y resurrección del héroe:

Asociado con el nacimiento de una nueva Luna o un nuevo Sol.

Son dos noches y tres días los que dura la luna oscura, son dos noches y tres días los que dura Jesús en la tumba.

En Egipto se asocia la muerte y resurrección del Dios Osiris con las crecidas e inundaciones anuales del río Nilo.

Hércules muere a causa de una capa envenenada que le obsequia su esposa Deyanira, para que justo después descubriera su propia inmortalidad.

Tammuz que era una divinidad babilónica, esposo de la Diosa Innana, un día después de un comportamiento reprochable Innana envía a Tammuz al inframundo por seis meses, para luego retornar.

También se conoce la leyenda del fénix, aquel ave que por medio de sus cenizas renacía una y otra vez.

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Ilustración por Georg von Rosen de 1886.

Este símbolo de la muerte y resurrección nos sugiere la necesidad de morir para volver a nacer. Morir ante miles de aspectos que fervientemente creemos ser y que nos limita y nos restringe en nuestra gran capacidad de actuar. Pero nada nuevo puede nacer si algo viejo no muere. Muy similar a esta idea  nos encontramos con el mito nórdico de Odín que muere después de una gran batalla, devorado por el lobo Fenrir; para que justo después la vida se pudiera dar: a un nuevo nivel.

3. El papel redentor de lo femenino:

Este papel es fundamental en los mitos.

IsisHorusMaryJesus.jpg

Comparación de la imagen de Isis y Horus; junto con la imagen de María y Jesús.

Vemos el viaje de descenso al inframundo de Innana (o Ishtar) , diosa de la mitología sumeria. También en la mitología griega el viaje de Perséfone.

En la mitología egipcia Isis inicia todo un viaje para encontrar a su amado esposo Osiris.

Este papel redentor femenino no tiene que ver con el papel de una mujer, asi como tampoco el viaje del héroe tiene que ver con el papel de un hombre. Estos mitos indican las dos capacidades que como humanos tenemos: lo masculino como proyectivo, y lo femenino como receptivo.

Este símbolo de lo femenino como redención del héroe simboliza nuestra mente subconsciente que es naturalmente receptiva. Nuestra mente subconsiente es la que se conecta con lo superior, con lo Uno, con lo superconsciente. Es por esto que la Virgen María simbolo de lo femenino se conecta con un ángel enviado por Dios.

En nuestro recorrido de vida, es nuestra mente subconsciente la que nos indica la sabiduría superior.

Así que para este solsticio de invierno:

  • ¿Has recordado el gran poder que reside dentro de ti?, ¿has adulterado aquel nacimiento espiritual que como hijo de lo superior has heredado?, ¿te has permitido brillar y ser?, ¿has ocultado al mundo tus grandes talentos?, ¿has desechado tu luz?
  • ¿Qué debe morir en ti para que algo nuevo pueda nacer?, ¿qué por miedo te tiene atado al pasado haciéndote vivir una vida que ya no es?, ¿cuál es la semilla de aquel Nuevo Yo que quieres experimentar?
  • ¿Has permitido que tu naturaleza femenina y receptiva te guíe?, ¿has aprendido a esperar, a escuchar, a dejar ir?, ¿te has reconciliado con tu sabiduría interior y tu intuición?

No es la fecha lo que hace especial este símbolo del Solsticio de Invierno, lo especial lo hacemos cada uno de nosotros en determinado momento, asi que si esta fecha coincide para ti ante la necesidad de una nueva vida, reflexiona acerca del poder que reside hoy en ti, y para siempre.

Ten un Feliz Solsticio de Invierno.

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