La Aventura del Héroe II: La Iniciación.

Nuestro anterior artículo terminó con el último desafío de la primera etapa, La Partida.

En este último desafío, el héroe era tragado por una ballena, o por un monstruo gigante, como un dragón, una serpiente, un león. Este último desafío significa volcarse al interior de uno mismo, y en el silencio, descubrirse de nuevo.

No toda la vida se trata de batallas, de competiciones, de escalar montañas, de luchas y de busca de oportunidades, muchas veces la vida se trata de valles, de planicies, de silencios, de soledades, de quietud. Muchas veces el mayor de los aprendizajes se adquiere cuando nuestra naturaleza femenina, la pasiva, la receptiva se apodera de nuestro crecimiento, y a partir de la quietud nos enseña las más elevadas posturas de conciencia. El héroe necesita morir, por que una vez contempla su interior, y descubre una nueva esencia, esta vez más pura y transparente, nunca vuelve a ser el mismo, es justo aquí cuando empieza la Iniciación.

LA INICIACIÓN.

1. El camino de las Pruebas:

Esta etapa es la favorita de los cuentos, leyendas y mitos. Acá aparece una amplia literatura acerca de las difíciles pruebas a las que es sometido el héroe. Justo en el momento en que el héroe es puesto a prueba aparecen las ayudas que él mismo encontró en la etapa anterior, en la etapa de la Partida (recordemos los magníficos dones y ayudas de Mercurio y Venus, los planetas que están más cerca al Sol, que representa nuestra conciencia).

“Psique reanimada por el beso del amor”, de Antonio Canova

Uno de los mitos griegos más simbólicos y conocidos es el de Eros y Psique. Cuando Psique pierde a Eros debido a una desobediencia, Psique desesperada acude a la diosa Afrodita, madre de Eros, y le clama por una segunda oportunidad. Pero Afrodita recelosa por su relación decide que Psique puede volver a estar con Eros si sortea 4 pruebas.

En la primera prueba, Psique tiene que de un tumulto de semillas separar y clasificar una gran cantidad de trigo, cebada, mijo, semillas de adormidera, guisantes, lentejas y frijoles; para esta prueba acude un grupo de hormigas y la ayudan a seleccionar antes de que el plazo venza. Para la segunda prueba, Psique debe recoger unos mechones de oro de cierto ganado salvaje y además venenoso, para esto una caña verde le indica donde puede ir y recoger mechones que el ganado ha dejado a su paso. Para la tercera prueba, Psique debe llegar a un manantial de agua pura que es tan alto como una gran torre y que está custodiado por dragones salvajes. Para esta prueba un águila es la encargada de realizar la hazaña. Y para la última prueba, la diosa Afrodita le pide a Psique que viaje al inframundo y le traiga una especie de cofre que contiene dentro de sí la belleza sobrenatural. Para esta prueba a Psique la ayudan con el dinero para pagarle a Caronte (el barquero del inframundo), y con comida para el Cancerbero (el perro de tres cabezas que custodia la entrada del Averno). Como vemos, Psique recibe múltiples ayudas y conquista finalmente todas las pruebas. Parece un poco misterioso, pero cuando el héroe dentro de nosotros acepta las pruebas, la Naturaleza no niega ningún tipo de ayuda.

Campbell habla de esta etapa así:

Y así sucede que si alguien, en cualquier sociedad, escoge para sí la peligrosa jornada a la oscuridad y desciende, intencionalmente o no, a las torcidas curvas de su propio laberinto espiritual, pronto se encuentra en un paisaje de figuras simbólicas.

Éste es el proceso de disolución, de trascendencia, o de trasmutación de las imágenes infantiles de nuestro pasado personal. JC

Cuando el héroe acepta el desafío de las pruebas, entiende que su enemigo no es externo, sino que es él mismo, y que su gran obstáculo o adversario no es más sino su pasado personal, ese que es infantil y que está caduco. El proceso de Iniciación es entonces aquel camino que el héroe toma para derrotar esa faceta oculta de sí mismo y emprende un camino hacia el Nuevo Yo (Acuario que simboliza este ideal de algo nuevo, de algo mejor, del nuevo yo).

Existe un hermoso mito sumerio acerca de la gran metamorfosis de la diosa Inanna, la diosa de los Cielos y la Tierra.

Representación de Ishtar/Inanna en el Museo Británico.

Cuando la diosa Inanna decide viajar al inframundo, es consciente de la gran empresa que esto representa y es por eso que toma todas  medidas cuidadosas. Inanna desciende al mundo subterráneo y cuando toca la puerta advierte que ha llegado a celebrar el funeral de su cuñado. Ereshkigal, que es la diosa del inframundo, pero que además es la hermana y gran enemiga de Inanna ordena que la dejen entrar. Inanna debe pasar por 7 puertas para llegar al templo subterráneo, y en cada una de las puertas le es arrebatado algo de su atavió. Para cuando Inanna llega a la séptima y última puerta está completamente desnuda. Se presenta ante los Anunnaki, los 7 jueces que están ante el trono de Ereshkigal, y les hace una gran reverencia. Los Anunnaki clavan su mirada en los ojos de Inanna, la mirada de la muerte.

Inanna muere.

Sin embargo, el mito tiene un final feliz, pues rescatan el cuerpo de la diosa, y al aplicarle “el agua de la vida”, Inanna resucita.

Para el héroe la muerte no es una opción, es una imposición. Cuando morimos, todas nuestras vestiduras caen, y llegamos desnudos a nuestro templo interior. Aquí ya no están nuestros padres, nuestra pareja, nuestros títulos, nuestros roles, ya no somos ni hombres ni mujeres, estamos totalmente desnudos. La muerte es así, la muerte psicológica implica quitarnos todo tipo de identidad, y enfrentarnos a esa oposición con nosotros mismos. Inanna y Ereshkigal son hermanas, son una sola. Al morir Inanna, ella y su hermana se re-unen y nace algo nuevo, algo mejor.

2. El encuentro con la Diosa:

Se cuenta la historia de los cinco hijos del rey irlandés Eochaid; de cómo, un día que fueron de cacería, se encontraron perdidos, cercados por todas partes. Como estaban sedientos, partieron uno por uno en busca de agua. Fergus fue el primero

…Y llegó a una fuente en donde encontró a una anciana de pie. El aspecto de la vieja era éste: más negro que el carbón era cada pedazo y parte de su cuerpo, de la cabeza al suelo; comparable a la cola de un caballo salvaje era la grisácea y metálica masa del pelo que crecía en la parte superior de su cabeza, tenía en la cabeza una hoz, un colmillo verdoso que se curvaba hasta tocar su oreja y con ella podía cortar la rama verde de un encino en pleno florecimiento; tenía los ojos oscurecidos y nublados de humo; la nariz ganchuda, de aletas amplias; la barriga arrugada y pecosa, de diversas maneras enferma; deformes y torcidas las pantorrillas, que terminaban en pesados tobillos y un par de enormes patas; tenía las rodillas nudosas y las
uñas lívidas. Toda la descripción de la dama era de hecho asquerosa. ‘Así eres ¿no es verdad?’, dijo el muchacho. ‘Así mismo soy’, contestó ella. ‘¿Es verdad que estás cuidando la fuente?’, preguntó él, y ella dijo: ‘Es verdad’. ‘¿Me das permiso de llevarme un poco de  agua?’ ‘Te lo doy —consintió ella—, pero primero has de besarme en la mejilla’. ‘De ningún modo’, dijo él. ‘Entonces no te he de conceder el agua’. ‘Te doy mi palabra —dijo él—, de que prefiero perecer de sed antes que darte un beso.’ Entonces el joven regresó al lugar adonde estaban sus hermanos y les dijo que no había podido conseguir el agua.”

Olioll, Brian y Fiachra de la misma manera fueron en su busca e igualmente llegaron a la misma fuente. Cada uno de ellos le pidió el agua a la vieja, pero le negó el beso. Finalmente fue Niall y llegó a la misma fuente.

‘¡Déjame tomar agua, mujer!’, le gritó. ‘Te la daré —dijo ella— si me das un beso.’ Él contestó: ‘No sólo te daré un beso sino que te abrazaré’. Entonces se inclinó a abrazarla y le dio un beso. Cuando terminó dicha operación y él la miró, no había en el mundo entero una joven de porte más gracioso, ni universalmente más hermosa que ella: de la cabeza al suelo, cada una de sus partes podía ser comparada a la nieve recién caída que yace en los surcos; redondeados y exquisitos eran sus brazos, sus dedos largos y delgados; tenía las piernas derechas y de adorable color; dos sandalias de bronce blanco embellecían sus pies blancos y suaves y la tierra que pisaba; la ceñía un amplio manto del más fino vellón de color escarlata y en dicho indumento un broche de plata blanca; tenía brillantes dientes como perlas, ojos grandes y regios, la boca roja como el fruto del fresno. ‘Esto, mujer, es un conjunto de encantos’, dijo el joven. ‘Eso es verdad’. ‘Y ¿quién eres tú?’, insistió él. ‘El Poder Real soy yo’, y pronunció lo siguiente: ‘Rey de Tara. Yo soy el Poder Real…’ ‘Ve ahora —dijo ella— a tus hermanos y lleva contigo el agua; de hoy en adelante, para ti y para tus hijos ha de ser para siempre el reinado y la fuerza suprema… Y así como primero me has visto fea, brutal y repugnante, y al final hermosa, así es el poder real: porque sin batallas, sin feroces conflictos no puede ganarse; pero al final, aquel que es rey no importa de qué, se muestra siempre gentil y hermoso.

Standish Hayes O’Grady.

Desde el inicio de la travesía, el héroe tiene un objetivo claro: dar la bienvenida a algo nuevo, a algo que es mejor. Sin embargo las travesías y los obstáculos son muchos. En esta etapa, el héroe se encuentra ante la Naturaleza de la Diosa, que es aterradora y hermosa, que devora y es gentil, como la diosa hindú Kali, que dos de sus brazos degollan, y los otros dos se muestran gentiles.

Diosa Kali representada por Raja Ravi Varma.

Así es la vida misma, sorprende con situaciones terroríficas, o con situaciones hermosísimas. El punto acá es que el héroe debe entender que la gentileza de su corazón es lo que determina si encuentra lo bello o lo inmundo. Cuando el héroe con humildad reconoce el valor entre lo duro, lo hostil y lo difícil, incluso cuando entiende la liberación que encierra la muerte, acá el héroe renace, y además se encuentra con la otra faceta de la Vida, la gentil, la milagrosa. La vida lo abraza con Amor, y reconoce en él ese Poder Supremo, le brinda el éxtasis y el descanso. Acá el héroe o la doncella se desposan con la Gran Diosa, o con el Marido Celeste.

La mujer, en el lenguaje gráfico de la mitología, representa la totalidad de lo que puede conocerse. El héroe es el que llega a conocerlo. Mientras progresa en la lenta iniciación que es la vida, la forma de la diosa adopta para él una serie de transformaciones; nunca puede ser mayor que él mismo, pero siempre puede prometer más de lo que él es capaz de comprender. Ella lo atrae, lo guía, lo incita a romper sus trabas. Y si él puede emparejar su significado, los dos, el conocedor y el conocido, serán libertados de toda limitación. La mujer es la guía a la cima sublime de la aventura sensorial. Los ojos deficientes la reducen a estados inferiores; el ojo malvado de la ignorancia la empuja a la banalidad y a la fealdad. Pero es redimida por los ojos del entendimiento. El héroe que puede tomarla como es, sin reacciones indebidas, con la seguridad y la bondad que ella requiere, es potencialmente el rey, el dios encarnado, en la creación del mundo de ella. JC

El matrimonio con la diosa simboliza tomar la Vida, que es un principio femenino, el héroe desposa la vida cuando la conoce y la domina. Todas las experiencias y pruebas que el héroe tuvo en un momento anterior ahora se ven recompensadas con este matrimonio celeste, pues se ha ganado el derecho de poseer la Vida, pues asume su lado oscuro y temible, y su lado luminoso y gentil.

3. La mujer como tentación:

En este punto el héroe se enfrenta con un principio femenino, que representa tentación, pecado, retroceso. Este principio femenino se refiriere de nuevo a la Vida, por que el espíritu, que es la esencia de lo que todos estamos hechos, es en su naturaleza sutil y divino; pero cuando la manifestación se presenta, ésta naturaleza sutil se ve obligada a estar “encarcelada” en un cuerpo de carne que es denso y limitante. Esta cualidad de la vida, este principio femenino, resulta ser en algunos momentos intolerable. Es la gran dicotomía de lo humano, somos tanto animales como dioses.

Sin embargo, este desespero del héroe tiene muchas veces que ver con el hecho de que tenemos unas ideas cristalizadas acerca de lo que se trata la vida, muchas de ellas mentiras. Son mentiras utilizadas desde tiempos inmemoriales, y hacen parte ya de un inconsciente que es colectivo. Es curioso por que son estas falsas verdades las que nos alejan de la vida real. Mientras continuamos en memorias, recuerdos y creencias falsas de la vida, a nuestro héroe se le será negada su propia Iniciación.

Esta mujer como tentación tiene que ver con las pasiones inconscientes que gobiernan nuestra vida. Se representa usualmente como una mujer o incluso como animales femeninos, tal como la serpiente. Existen muchos anécdotas de santos o iluminados que hablan de una mujer que representa una tentación y que les dificulta su despertar. Ésta mujer que representa la tentación, es el agua, la luna, la subconsciencia. Mientras el héroe no aplique suficiente fuego o voluntad, la iniciación no se dará.

La Clave 9 del Tarot, El Ermitaño, representa a un gran sabio que ha conquistado la cima de una montaña. Este gran sabio cuenta con la ayuda de un báculo de madera, que representa la Voluntad Suprema. Pues bien, representa la voluntad por que este báculo es en realidad una serpiente. El ermitaño es además sabio por que se ha apoderado de sus pasiones inconscientes y con ellas ha escalado la montaña de las experiencias.

4. La reconciliación con el Padre:

Cuando el héroe se enfrenta a una crisis y decide cambiar (es decir morir y nacer de nuevo), debe despojarse, como la diosa Inanna, de todas sus vestiduras, incluso de sus definiciones conscientes, ya que no dejaran florecer su despertar. Es uno de los obstáculos más difíciles, dejar de identificarse con principios que han sido escogidos conscientemente, esto implica quedar absolutamente despojado, pero es así como algo nuevo nace otra vez.

El eje de la curiosa dificultad se encuentra en el hecho de que nuestros puntos de vista conscientes de lo que la vida debería ser, pocas veces corresponden a lo que la vida realmente es. JC

Brahma, Shiva y Vishnú, respectivamente el Creador, el Destructor y el Protector. Constituyen una trinidad en el hinduísmo, como tres aspectos de la operación de una sola sustancia creadora.

En la mitología hindú, Shiva es el dios de la destrucción, y existe junto a Brahma, el dios de la creación. Ésta muerte es vida, existe Shiva y Brahma por que son necesarios tanto el uno como el otro. Nada nace si nada muere, y nada muere si nada nace. La muerte hace parte de la vida, y si el héroe quiere evolucionar debe morir y nacer, no una vez, sino constantemente.

“¡No temáis!”, dice el gesto de la mano del dios Shiva, mientras baila ante sus devotos la danza de la destrucción universal. “No temáis porque todo permanece en Dios. Las formas que vienen y van, una de las cuales es vuestro cuerpo, son los reflejos de mis miembros que bailan. Conocedme totalmente, y nada habréis de temer.

Como lo expone Ananda K.Coomaraswamy, la danza de Shiva trata acerca de morir sin temor alguno, pues es parte de la naturaleza de la vida.

Pero la muerte tanto física como psicológica tiene que ver con un fuerte desapego de lo que creemos es real, pues son estas concepciones, esta vez conscientes, las que nos atan a un mundo manifestado determinado y no nos dejan avanzar. Cuando decidimos morir o cambiar, debido a una fuerte crisis o a una poderosa resolución, debemos salirnos de nuestros conceptos acerca de lo que se trata nuestra vida, y reformular de nuevo toda nuestra existencia. La muerte puede ser fuerte y decidida, pero es gentil, pues lo que muere son solo las ideas viejas e inexistentes. Todo hace parte de Dios, por ende todo es inmortal. Cuando el héroe comprende esto aparece su reconciliación con el Padre. La reconciliación con su consciencia. Mato mi pequeña y limitadora consciencia, y me abro a el padre que alberga dentro de sí la Consciencia Suprema.

Cuida tus definiciones, y tus ideas acerca de la vida, por que a pesar de que pueden estar bien formuladas, pueden alejarte de la verdadera gentileza del padre, de la Consciencia Cósmica.

Parte del desafío de esta etapa se basa en ser lo suficientemente valeroso y consciente para reconciliarse con el padre, pues es el héroe el que tomará la posición de guía, de maestro, de reconector. Si el héroe no mata sus definiciones conscientes no puede acceder a esa reconciliación.

5. Apoteosis:

Momento culminante y triunfal de una cosa; en especial, parte final, brillante y muy impresionante, de un espectáculo u otro acto.

Estatua quebrada de Kuan Yin ubicada en el Centro Green Gulch Zen, California

Para esta etapa podemos recordar a Avalokiteshvara, el bodisattva que alcanzó la iluminación y juró velar por cada uno de los humanos hasta que cada uno alcanzara la iluminación. Avalokiteshvara significa “El Señor que mira hacia abajo”. Es también reconocido como una imagen femenina: Kuan Yin. Es tal vez el iluminado que más oraciones recibe en la cultura budista, pues sus promesas acobijan a los ignorantes y los que están en el camino del despertar.

En este punto el héroe ha alcanzado su iluminación. En esta apoteosis, el héroe ya no reconoce la polaridad que esta implícita en la manifestación. Es por esto que Avalokiteshavara es también Kuan Yin, un principio que es femenino y masculino. Muchas culturas hablan de esta etapa con personajes hermafroditas, de nuevo presente a la unión de yin y yang.

Para esta etapa podemos hablar de cuentos, leyendas, mitos e historias de iluminados y de su unión con el todo. Entendemos de manera racional esta etapa, cuando el héroe es un iluminado reconoce que todo: lo bueno y lo malo, lo femenino y lo masculino, lo magnético y lo eléctrico, lo receptivo y lo activo, todo opuesto hace parte de una sola cosa, del todo. Todo es nada y nada es todo.

Si conocéis el vacío de todas las cosas, la Compasión se producirá en vuestros corazones; Si perdéis toda diferencia entre vosotros y vuestros semejantes, estaréis preparados para servir a otros; Y cuando al servirlos tengáis éxito, entonces me habréis encontrado. Y si me encontráis, habréis llegado al estado de Buddha.

Himno de los preceptos Yoga de Milarepa.

Pero esta imagen del bodisttva, es la imagen de nuestro propio ser interior. Hemos pasado por una serie de pruebas, de etapas y de desafíos, unas con nuestro Padre, otras con nuestra Madre; indicando el principio dual que era necesario vivir y entender, pero cuando nuestro estado es el de iluminación reconocemos que el Padre, eramos nosotros mismos, que la Madre eramos nosotros mismos, que lo bueno y lo malo, eramos nosotros mismos, aquello a lo que le temíamos, eramos nosotros mismos. No hay batallas por vencer, no hay miedos ni glorias, no hay correcto e incorrecto, todo componente dual era parte de lo Uno, y el héroe también es eso Uno. Él es Dios, él lo es todo, ahora lo sabe, ahora lo entiende. Hace parte de cada célula, de cada animal, de cada humano, de cada dolor, de cada agonía, de cada ansiedad, todo es él, él es todo. Éste es el grado de máxima compasión.

Venid y volvamos a Yavé: Él desgarró. Él nos curará; Él hirió, Él nos vendará. Él nos dará vida a los dos días y al tercero nos levantará y viviremos ante Él. Conoceremos, nos esforzaremos por conocer a Yavé. Como aurora está aparejada su aparición, vendrá como la lluvia, como lluvia temprana que riega la tierra.

Oseas, 6:1-3.

6. La gracia última:

Para esta etapa el héroe ha alcanzado su iluminación, su liberación. Ya no existe Padre, ni Madre, ni Espíritu Santo. Para esta etapa el héroe ha alcanzado la gracia de los dioses a los que veía desde la tierra, y a los que les rogaba por ayuda.

Acá el héroe comprende que los dioses no son estados últimos de conciencia, y que su camino no estaba destinado a alcanzar su nivel, pues él es todo, el dios cruel y torturador, el dios bondadoso y gentil, la diosa temible y oscura, y la diosa benevolente y misericordiosa. Adquiere una conciencia sobre todo lo que existe, incluso por encima de la idea de dioses que tenía en otro momento.

La mente rompe la esfera limitadora del cosmos hacia una realización que trasciende todas las experiencias de la forma, todos los simbolismos, todas las divinidades: la apreciación del inevitable vacío.

Existen muchos mitos que hablan de esta etapa del héroe, por ejemplo, la búsqueda de Gilgamesh el héroe sumerio que emprende un viaje en busca de una planta que posee el elixir de la vida, la “nunca envejece”. También el mito de Prometeo, que se rebela contra los dioses para robar el fuego de la sabiduría y poder entregarlo a la humanidad. Cuando Dante alcanza a Bernardo en el Paraíso y manifiesta su resolución:

Bernardo sonriéndose me indicaba que mirase hacia arriba; pero yo había hecho ya por mí mismo lo que él quería: porque mi vista, adquiriendo más y más pureza y claridad, penetraba gradualmente en la alta luz que tiene en sí misma la verdad de su existencia. Desde aquel instante lo que vi excede a todo humano lenguaje, que es impotente para expresar tal visión, y la memoria se rinde a tanta grandeza.

La Divina Comedia, Paraíso.

El héroe debe llegar incluso más allá que los mismo dioses, debe enfrentarse a su poder, pues su entendimiento interior le permite ver y acceder a una luz que lo alberga todo, que es todo y nada. Su poder ya no radica en el gobierno de su parte femenina o masculina, pues él es todo. Las amenazas y castigos, las glorias y el despertar, todo lo entiende como un mecanismo para acceder a algo de lo cual no se puede hablar, no se puede vislumbrar y no se puede contar:

Allí no llega el ojo, ni la palabra, ni la mente: no lo conocemos, ni sabemos cómo enseñarlo. Es diferente de todo lo conocido, y está también más allá de lo desconocido.

Kena Upanishad

El héroe ha conquistado la cima de la montaña. Ha conquistado su camino, y ahora ve con los ojos del corazón de que se trata en realidad la Vida. El héroe ha superado incluso a la divinidad, y a él mismo.

Aquí culmina la Iniciación.

Este artículo ha sido escrito bajo la inspiración del libro “El héroe de las mil caras” de Joseph Campbell (JC). Mi intención es abstraer lo más esencial y puro de sus miles de relatos, historias, cuentos fantásticos, mitos y leyendas, para que podamos ver una imagen más amplia de la serie de desafíos y procesos que atravesamos como seres humanos. Tal vez las etapas de la Iniciación pueden llegar a ser muy sutiles y de avanzada para nuestro nivel de camino; pero algo que he podido percibir es que todas las personas que estén interesadas en una camino de cambio y resurrección consciente pasan por estos estados en un mayor o menor nivel. Este artículo tiene la intención de hacerlo accesible y comprensible para apoyarnos en esta inmensa sabiduría que nos indica lo mismo: No estas solo en el camino.

La invitación es leer estas historias desde una visión simbólica, pues es el símbolo el que nos trasporta y nos conduce a una meta determinada, es el cómo. Me gustaría aclarar muy bien que los componentes masculinos y femeninos no tienen nada que ver con el hombre o la mujer de nuestra época histórica, ni de alguna otra más antigua; inclusive el héroe no es de un género masculino. Los simbolismos se soportan bajo un lenguaje que debemos conocer, y en el que debemos iniciarnos.

Lo masculino indica lo activo, la consciencia, el héroe ejerce la tarea de la consciencia, del re descubrimiento dentro de nosotros, sin importar si se es mujer u hombre. Lo femenino indica lo receptivo, la subconsciencia, sus símbolos son las mujeres, los animales femeninos como la serpiente y el dragón, el agua, la luna, los ríos…

De manera activa y constante nos iniciaremos de a poco en el lenguaje simbólico, llegaremos a donde nada y todo ha llegado: La Naturaleza Humana esencial.

Kuan Yin

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Un comentario en “La Aventura del Héroe II: La Iniciación.

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