La Magia del Alma de la Mujer

A menudo se escuchan noticias acerca del maltrato hacia las mujeres. Podemos leer miles de textos acerca de la liberación femenina, y acerca de cómo las mujeres queremos igualdad. Queremos encontrar espacios en la sociedad donde podamos brillar sin ser necesariamente hombres.

Son aterradores los niveles de violencia que empiezan en casa, y que nunca terminan, por más que tratemos de cambiar los espacios; y aún me sorprende la cantidad de mujeres que han sido agredidas, y que han tenido que aprender a callar y a vivir con ello, porque socialmente no hay espacio para hablarlo, reflexionarlo y menos transformarlo.

Ante todo esto, trato de preguntarme: ¿es acaso ésto un motivo para la lucha incesante, para lograr apoderarnos de un lugar más privilegiado, y con más poder?

Sabemos de qué se trata el machismo y el feminismo. Ví en una cátedra de mi universidad, una materia acerca del feminismo; de hecho era tanto el boom que había generado, que le habían reservado un espacio más grande en toda la universidad para tener su propia decanatura.

Parece que fuera una opción muy válida el arraigarnos al feminismo para luchar en contra del machismo del cual estamos tan cansadas; sin embargo, a pesar de tantos años de lucha, tratando de conquistar espacios en la sociedad, tratando de probar que somos iguales o mejores que “ellos”, olvidamos nuestro mágico ser, esta hermosa intuición que se guarda debajo de la ropa y que se trata de ser Mujeres.

Es de cuidar, porque podemos estar seguros de que si luchamos por defender un extremo, espontáneamente aparecerá el extremo opuesto, tratando de neutralizar una lucha, que nadie ganará.

Debo admitir el coraje que siento cuando me entero de casos que ciertamente no debería suceder; pero ¿cuál es la mejor manera de sanarnos como humanidad, y reencontrarnos con nuestros respectivos roles? La respuesta se encuentra en nuestra Alma. El Alma de la mujer y el Alma del hombre.

A través de la historia se han conocido mujeres heroicas que han desempeñado papeles importantes al lado de hombres, que también se han conectado con su Alma y han encontrado su rol masculino. Entonces, ésta búsqueda del rol femenino no es algo que deba surgir como algo novedoso, sino como una reconquista de algo que alguna vez vivimos y entendimos con plenitud.

El Alma de la Mujer, es esa capaz de encender el fuego interior. El fuego del templo, el fuego del hogar, el fuego de la humanidad, en el mismísimo centro de la Tierra. Como mujeres somos capaces de interiorizar y de abstraernos en nuestra profunda intuición, y permitir mantener las cosas conquistadas por el rol masculino, somos capaces de concentrarnos en nuestros sueños, y de generar vida, ¡VIDA!

En una sociedad como la actual es necesarios volver a comprender lo que significa nuestra Alma de mujer, pero también nuestra Alma de hombre. Son dos opuestos que complementan la existencia. Cuando esto suceda, las competencias entre hombres y mujeres se extinguirán, y comprenderemos el importante papel de la mujer, tal cual es, y del hombre, tal cual es, sin forzarnos a ser distintos de lo que ya somos, por complacer.

El Alma del hombre es capaz de actuar hacia lo externo, es capaz de buscar el crecimiento, la expansión, el desarrollo tras una idea. El Alma de la mujer es introvertida, conservadora (busca conservar, asentar y guardar lo sagrado), lanzándose tras las intuiciones. Si unieramos estos dos maravillosos mundos obtendríamos, como muy bien lo explica la Profesora Delia Steinberg Guzmán, la acción y la introspección, el crecimiento salvaguardando el resultado, y las ideas apoyadas por intuiciones.

Para iniciar este camino, es necesario aceptarnos tal y cual somos. Ser mujeres nos otorga un gran poder, y es maravillosamente mágico. Nosotras no somos un pecado, no somos hijas del demonio que venimos a tentar a los hombres, ni somos ningún tipo de maldición; somos mujeres con la capacidad de dar vida, de encender el fuego del hogar y de enfrentar cualquier tipo de batallas, internas y externas para conquistar nuestros sueños.

Las mujeres tenemos ésta identidad múltiple. Es maravilloso ver cada etapa que vamos descubriendo y vamos cosechando con el paso del tiempo. Iniciamos siendo hijas, tiernas, dulces, juguetonas e inocentes. Para nosotras no hay modelo igual que el de nuestra madre. Deseamos imitarla, porque no hay nadie como ellas. Después descubrimos los cambios que surgen en nuestro cuerpo físico, nuestro cuerpo emocional y mental: nos enfrentamos a un desarrollo, que es chocante si no tenemos una guía apropiada, y después surgen sentimientos muy fuertes, que no sabemos cómo controlar, nuestro primer amor, nuestro primer amante, nuestro primer hijo, nuestro primer nieto, los ciclos están marcados en nuestra vida y como mujeres somos hijas, amantes, esposas, abuelas, brujas, sacerdotisas, hechiceras, damiselas, princesas, y tantos arquetipos más. No sólo nosotras aprendemos de estos cambios, sino el mundo entero. Negar esta multi-identidad de la mujer, es negar nuestra Alma de Mujer. Debemos participar en la enseñanza de lo amplio que significa ser una mujer, siéndolo.

Perséfone.

Perséfone.

Si sientes que no haz encontrado tu alma de mujer, lo primero que debes hacer es buscarla, indaga en los mas profundo, hermoso y oscuro que existe en ti. Puede ser doloroso, y puede ser un camino lleno de desafíos pero lograrlo te dejará como resultado el ser una mujer en totalidad, conquistada por sí misma, sin necesidad de aprobación externa, maravillada de sus grandes potencialidades.

Para esto, el mito de Perséfone es muy adecuado. Perséfone emprende un viaje iniciático a su propio Hades (infierno), viaja hacia su más profundo interior, para descubrir su Alma de Mujer; si no lo hace, ella no puede volver a la Tierra para reunirse con su madre. En su inframundo ella aprende e interioriza su rol masculino (Hades), y cuando se enfrenta a esta polaridad descubre su magia como mujer. Cuando emerge de nuevo a la Tierra, su madre Deméter, no abraza a su niña inocente, sino a una mujer que se gobierna a sí misma. Con ese descubrimiento, ella trae a la tierra el regalo de la primavera, todo inicia con luz, color y magia. Ella deslumbra con su luz, sin tener que demostrar nada, porque ella ya es.

Para rescatarnos, entiende que como mujeres tenemos 4 pilares fundamentales que sustentan nuestra existencia:

  • Energía: Es la resistencia psicológica, y también física (distinta a la de los hombres), que permite encontrar grandes fuerzas ante las dificultades de la vida. Ser mujer es ser valiente, y fuerte, muy fuerte. Así que no puedo dejar de pensar que si estamos pasando por un mal momento, nuestra Alma, nos ayudará a salir a flote con dignidad, y madurez.
  • Amor: Delia dice: “El hombre ama de tal forma que incluye el amor dentro de su vida, y la mujer hace del amor su vida”
    Cuando una mujer ama, demuestra la capacidad de unión y de cohesión que tiene. Enciende el fuego del templo del amor, dando con desinterés, nutriéndose con el acto de amar en sí.
    Conozco muchas mujeres que no tienen hijos, y que me han enseñado, me han apoyado, y me han brindado tanto amor y seguridad, que me hacen sentir como si fuera una de sus hijas. Su generosidad me ha enseñado que el amor es tan amplio, que puedes amar incluso a aquellos que no tienen ni siquiera un vínculo de sangre, pero si un vínculo espiritual. Éstas mujeres (y no han sido pocas) me han enseñado lo grande que significa amar, y que lo puedo hacer con espontaneidad y con convicción, sin miedo a ser herida, o a no ser amada o valorada. El acto de amar, me completa, me hace ser más que antes, y me ayuda a enseñar a través del ejemplo de cómo amar. Ellas han sido mi inspiración todos los días, cuando me enfrento a sentimientos, que me arrebatan la tranquilidad, como los celos o la baja autoestima, que sin duda anda por ahí, a veces tomándonos de rehenes.
  • Sabiduría: El sinónimo acá es el discernimiento. Puede que algunas como mujeres tengamos una mente sagaz, algunas una mente ordenada, práctica o investigativa; pero todas logramos discernir en nuestros actos. Todas tienen una razón por hacer lo que hacen.
  • Intuición: Presiente, anticipa. ¡Y esto es así, tal cual! Una mujer sabe lo que sabe, y no hay dudas en ello. Sabe cómo se sienten los demás, se aproxima con mucha facilidad a ciertos momentos de las personas que ama, y da en el clavo, siempre.

Es fácil perdernos en el mundo del rencor, y del dolor cuando hemos experimentado episodios de la vida que nos hacen desear no ser lo que somos; sin embargo, es importante recordar que como mujeres somos resistentes. Es una resistencia psicológica, que nos permite llevar serenidad y calma cuando es requerida. Esta fuerza de la mujer es desbordante, si la sabemos utilizar podemos cambiar el mundo a nuestro alrededor; pero si nos quedamos en el profundo dolor que nos produce el machismo y el feminismo, nuestra resistencia se convierte en manipulación, en desconfianza, en destrucción.

Te invito a emprender conmigo esta iniciación femenina, compartiendo nuestras historias, y redescubriendo nuestra energía, nuestra sabiduría, amor e intuición.

Éste artículo fue inspirado en el trabajo de la Profesora Delia Steinberg Guzmán, llamado “El Alma de la Mujer”. Si deseas descargarlo para conocer más, da click en este link.

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